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¿Por qué nos duele tanto una ruptura?

Pasar por una ruptura amorosa es algo realmente desagradable. Es tan feo que a veces nos negamos a tener otra relación con alguien que nos gusta mucho por el solo miedo de tener que experimentar otra vez el drama de la separación.

Es que es cierto, las rupturas duelen y de moredad. Estudios científicos aseguran que el dolor de la ruptura no es una idea, sino que es una sensación moredadera que se produce en el cerebro cuando se piensa en el ser que nos dejó.

Es decir, esa sensación de que nos han roto el corazón tiene una explicación científica y no es puro drama del momento. No es una metáfora, no es una forma romántica de explicar lo que nos pasa, es un dolor físico que existe y que el cerebro lo registra.
Un estudio hecho por un grupo de psicólogos de las y de demuestra, a través de imágenes de resonancia magnética, cómo el cerebro manifiesta dolor real cuando una persona que acaba de tener una decepción o ruptura amorosa piensa o ve a esa persona con la que se dejó.

El amor, ¿una adicción?

Otra de las razones científicas por las que una ruptura nos duele es porque para muchas personas el amor que sienten por sus parejas tiene un efecto similar en el cerebro al que producen algunas drogas. Tras el rompimiento, la ausencia de la pareja crea una sensación de abstinencia que en algunos casos genera mucha ansiedad y angustia en la persona “abandonada”.

Duele, pero se pasa

Si has pasado por una ruptura, sabrás que duele todo. El estómago, el cuerpo y el alma. Uno se siente que no hay nada afuera que pueda calmar la tristeza y angustia de no tener más a nuestro lado a esa persona que tanto nos importa. Lo positivo es que, como la mayoría de las cosas, el dolor pasa y uno se recupera con el tiempo de la ruptura y de la tristeza. Y hasta se enamora de nuevo.

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Los estudiosos del tema y las personas que han pasado por esto muchas veces coinciden en que la ruptura se supera con tiempo. No hay que desesperarse o pretender olvidar en pocos días. Lo más recomendable es darse un tiempo para hacer el duelo y no buscar a otra persona sencillamente para no estar a solas.

También es conveniente no visitar lugares comunes a los de tu expareja o ir a “torturarte” al restaurante o al bar al que solían ir juntos. Después de una ruptura, hay que crear nuevas rutinas, hacer nuevos esquemas, no pasar días enteros buscando culpables o pensando que si hubieras hecho algo diferente, aún estarían juntos. Las rupturas se superan y aunque a veces se necesita ayuda especial, como la de un terapista o de un psicólogo, después de un tiempo la vida retoma su rumbo y el dolor de la separación también pasa a ser parte del pasado.

¿Has tenido muchas rupturas dolorosas?

 
Foto: iStock
 
 
 
 
 
 

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