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10 señales que reflejan que te estás convirtiendo en SEÑORA

Personalmente me ATERRA que me llamen “señora” y estoy segura de que a ti también. Consciente de ello tuvimos que consultarle a María Esther Flores, psicóloga y Máster en Terapia Familiar y Pareja, por qué es que nos afecta tanto este término si aún nos sentimos jóvenes e incluso algunas no tenemos hijos todavía.

“Cuando no te agrada que te digan señora, es porque todavía no has sobrepasado uno de los ciclos vitales de la vida que en este caso es de la juventud a la vida adulta. Funciona como una transición que poco a poco tienes que ir sobrellevando. A partir de los 30 años, ya una mujer debe considerarse señora aunque no tenga hijos. El término de señora se refiere a que debes ser independiente, tener un trabajo estable, no vivir con tus padres… Entiende que puedes tener 30, 40 o más de 50 años, que si tu espíritu es joven, es lo que vas a reflejar”, explica la psicóloga.

Ahora bien, existen señales que reflejan que ya te estás convirtiendo en señora, incluso aunque no lo quieras. ¡Ríete de ti misma!

1Ya no eres de visitar lugares con mucho ruido: ¿Te acuerdas de lo mucho que disfrutabas ir cuando tenías 15 o 20 años? La vida es de quemar etapas y sin duda ya quemaste la tuya porque acudir a bares o discotecas con música a full volumen ya no es lo tuyo. Puedes estar máximo dos horas o si el reloj ya va a marcar las 12 de la media noche, decides que es momento de regresar a casa al mejor estilo de Cenicienta, pero no porque te vayas a transformar sino porque crees que tienes que ir a la cama.

2. Siempre llevas pashmina: Antes soportabas salir de casa sin necesidad de llevar “algo para taparte”, pero los tiempos han cambiado y donde vayas, tu abrigo tiene la misma importancia que tu celular. No vaya a ser que agarres un resfriado o un aire.

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3. Dejaste de usar ropa tan ajustada: ¡Para ti la comodidad ahora no es negociable! Antes no te importaba llevar una tanga, blusa o jeans bien ajustados, pero ahora has caído en la razón de que la ropa más holgada es más favorecedora a tu estilo de cuerpo y comodidad.

4. Amas las tiendas por departamentos: Recordarás aquella época en la que estabas a pocos días de percibir tu primer salario. Antes de more en tu cuenta tal cantidad de dinero, en tu lista de prioridades por comprar estaban: nuevos outfits, sets de maquillaje, calzado de paquete… Todo el dinero era destinado a tus caprichos de moda y estuvo genial, pero ahora esas prioridades pasaron a segundo plano porque tu lugar favorito para comprar son las tiendas por departamentos en las que no solamente consigues prendas, sino más que todo artículos de decoración.

Si ya no vives con tus papás, la decoración de tu apartamento tiene un nuevo sentido para ti. Te hace feliz comprar muebles, cortinas, artículos de cocina y ni qué se diga de todo aquello que adorne tu habitación.

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5. Los tragos ya no son tu bebida favorita: ¡Ni mucho menos la Coca Cola! O al menos ahora solo las ingieres en fechas especiales y no siempre. Probablemente los refrescos light, sin edulcorantes o hasta agua, sean tus preferidos porque además de cuidar tu salud, te mantienen delgada.

6. Amas comprar productos para el cuidado de la piel: Un día una amiga fue muy sincera conmigo al confesarme que después de los 30 tu piel cambia. Ahí caí en razón de que la juventud que tenía antes se había despedido de mí desde hacía más de 10 años y que el uso de cremas hidratantes tenía que conmoretirse en una obligación. Desde ese día, soy feliz comprando cremas, tónicos…

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7. “Te lo digo por experiencia”: Adoptas esta frase en tu vocabulario sin mayor problema. Tu experiencia ha sido tal, que estás dispuesta a compartirla con tus amigas mucho menores que tú.

8. Tus fines de semana son muy peculiares: En alguna etapa de tu vida, en tus fines de semana no faltaban las fiestas, el licor y la cruda al otro día. Ahora tu agenda está repleta de bodas, fiestas familiares, bautizos, ir al supermercado, lavar la ropa… todo aquello pendiente que entre semana no haces por tu trabajo.

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9. Te emocionan las ofertas: Pues claro, ya no vives con tus papás, así que necesitas “estirar” tu dinero al máximo. De seguro cuando vivías con ellos ni ponías atención a los precios, pero ahora que sabes lo mucho que cuestan las cosas, las ofertas 2×1 son capaces de ponerte feliz todo el día.

10. Te preocupa que no te devuelvan los tuppers: No es posible que además de obsequiar comida tengas que perder tus tuppers que tan necesarios son en la cocina e incluso nada baratos, por ejemplo, los de vidrio. Si tienes pareja, él tendrá que soportar tu ira contra aquella amiga que “olvidó” devolmorete tal recipiente. Para la próxima usarás los recipientes de jabón para guardar la comida que regales. ¡No estás dispuesta a perder tus tazas!

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