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Cómo sobrellevo la muerte de un ser querido, la de mi esposo

Desde hace semanas vengo postergando el momento de sentarme frente a mi computadora a escribir esta historia. ¡Mi historia! No lo hice hasta hoy porque quería tener tiempo para mí, para él, para mi mejor amigo… para mi esposo.

Recuerdo ese domingo 28 de agosto del 2016 como si fuera ayer cuando mi teléfono sonó a eso de la 1:45 a.m. Era mi suegra: “Rocío, Jull entró en paro cardíaco desde las 12 media noche. Ya no hay nada que hacer. Está agonizando”, fue lo que le entendí porque era evidente su dolor y desesperación.

Él había ingresado al hospital cinco días antes a causa de un provocado por presión alta. Ese mismo martes 21 de agosto del 2016, dos horas después de ser valorado por los médicos, nos comunicaron que el daño estaba hecho. ¿Te imaginas que en menos de dos horas te digan que tu esposo va a morir?

Como pude me vestí y en cinco minutos llegué al hospital. De inmediato los médicos me llevaron a la sala de cuidados intensivos donde Magaly, la enfermera, me dijo que era momento de despedirme. ¿Cómo de despedirme? ¿Y qué hago? ¿Qué digo?, me preguntaba entre mi desesperación.

En ese momento estaba en shock y mientras la muerte pasaba frente a mis ojos, los enfermeros corrían de un lado a otro y el sonido característico de un monitor médico sonaba a todo volumen… no tuve la capacidad de agradecerle su forma distinta de enamorarme, su capacidad tan sencilla de hacerme reír, su generosidad conmigo y con la gente, su sencillez, su manera de querer a su familia y a la mía, su buen sentido del humor, su deliciosa comida, su música con su guitarra, sus conmoresaciones eternas, su forma convincente de luchar por nuestro amor, sus cartas, y sobre todo, por transformarme como ser humano.

 

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Nuestra primera fotografía juntos en el 2009. Celebramos mi cumpleaños con unos amigos.

 

Tampoco me culpo de no haberlo hecho en ese instante porque cuando lo tuve cerquita, cara a cara durante los siete años y dos meses —seis de noviazgo y 1 año y dos meses de matrimonio— siempre se lo dije. Cada vez que podía le expresé lo mucho que lo amaba con palabras, cartas y detalles tan simples, pero significativos para él como cocinarle costilla a la bbq, lasaña… ¡Le encantaba comer y yo lo complacía!

De lo único que sí me arrepiento es de no haberle dicho lo mucho que lo admiraba por ser tan servicial. Esa característica fue una de las tantas que me enamoró porque siempre se preocupaba por mí, por su familia y por sus amigos. Muchas veces eso significó que tuviera que dejar de lado sus cosas por correr a ayudarnos a hacer las nuestras. ¡De eso sí me arrepiento!

Me consuelo con el hecho de que le di TODO, pero TODO lo que tuve y pude. Raúl era de las personas con las que una no lo piensa dos veces para darle lo que necesita porque siempre estuvo para mí y para los demás. Era sumamente servicial. ¡Y eso siempre se lo admiré!

Pero, ¿cómo he hecho para sobrellevar la muerte de mi esposo?

1. Me permito llorar 

¿Quién me lo impide? El hecho de que quiera ser feliz no me impide estar triste. Existen días en la semana en los que mi ánimo no anda del todo bien y me permito recordar, llorar… pero luego me seco las lágrimas y continúo.

Lloro porque a veces me pregunto ¿por qué a mí?, pero a la vez trato de asimilar que todo en la vida tiene un propósito y que en algún momento entenderé cuál es el mío.

Para mitigar mi dolor, trato de recordar la persona que era antes de conocerlo y la que soy ahora. Sé que yo cambié su vida para bien porque me lo dijo, pero él también cambió la mía. Sin duda me gusto más ahora que hace diez años. ¡Soy más fuerte!

2. Vivo por mí 

Tengo la esperanza de que nuestras almas un día se volmoreán a encontrar. Quiero creer que ese día llegará y me dirá lo orgulloso que se siente por mi decisión de querer continuar.

Decidí seguir adelante no como un tributo a él, sino a mí. Creo que como mujer merezco vivir intensamente, cumplir mis sueños, volmoreme a enamorar, casarme de nuevo, conmoretirme en madre… ¡Lo anhelo de moredad y creo que lo merezco!

Tengo derecho a retomar ese plan que hice a mis 28 años, pero que la vida se encargó de derribar cuando creía que todo estaba bajo control. ¡No vale ser tan estructurado!

3. Disfruto de las pequeñas cosas

De cosas tan pequeñas como de ser testigo de un atardecer en las montañas, de recordar con mis hermanas que en todas las Navidades mis juguetes SIEMPRE salían defectuosos, de planear una tarde de parrillada y karaoke con mis amigos, de no tener que salir a trabajar un día lluvioso porque mi oficina está en mi casa…

4. Amo más 

Sé que tengo que trabajarlo más, pero ahora soy más abierta a expresar mis sentimientos con las personas que amo. Estoy aprendiendo que la vida es de instantes y que no es posible que hoy que tenemos a nuestra familia y amigos vivos asumamos que saben lo mucho que los apreciamos y por eso nos limitamos a eso, a que ellos se lo imaginen. ¡NO! ¿Acaso vas a perder un brazo o una pierna por decirlo? No esperes a que sea demasiado tarde para decir un “te amo”, “te quiero”, “te necesito”… ¡Hazlo hoy porque no sabemos si hay un mañana!

5. Busco mi felicidad y no permito que otros me lo impidan 

¡Soy feliz a mi manera! Mi felicidad no es como antes porque tengo mis días buenos y mis días malos. En mi vida hace falta algo y sin duda es él porque no solo era mi pareja, sino también mi mejor amigo. Ese que sabía todos mis secretos, al que le pedía un consejo y quien me motivaba a creer más en mis capacidades. El hombre que me insistía en que debía creer que era una profesional de calidad y que por ello no debía tener miedo a emprender. Ese que un día me dejó muy claro que nunca frenaría mis sueños y que más bien daría todo por ayudarme a cumplirlos.

Hoy trato de ser feliz porque amo la VIDA. Aunque la muerte de un ser querido no se supera, sino que se aprende a vivir con ello, sé que donde quiera que Raúl esté, está en primera fila aplaudiendo y celebrando mis llegadas a la meta, mis risas, mi vida…

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Nuestra boda el sábado 20 de junio del 2015 en Costa Rica.

 

 

 

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Rocío Chacón Gómez
 
 
 
 
 
 

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